Para nosotros, una camiseta de banda no es mercancía promocional ni ropa rápida; es una declaración de identidad.
Somos la estética de las cintas gastadas y las películas de culto que veías de madrugada. Somos el ruido saturado que suena en el underground y la distorsión de una guitarra reventando los amplificadores; esa misma energía cruda, pesada y sin filtros a lo Nirvana que te grita que no viniste a encajar.
Somos nostalgia, pero no de la que te hace mirar atrás, sino de la que te hace querer romperlo todo hoy.
Somos el Do It Yourself llevado a su límite: si no encontramos el corte exacto o el acorde perfecto, lo rasgamos, lo manchamos de tinta y lo construimos nosotros mismos con nuestras propias manos.
Bienvenido al culto.
